Galería Antai

Mari Chordà… y muchas otras cosas

Allá por 2012 formó parte de la extensa colectiva en el MUSAC “Genealogías feministas en el arte español: 1960-2010” y Borja-Villel la integró, en 2021, en su relectura de las colecciones del Museo Reina Sofía, pero el MACBA tenía pendiente dedicar una artista individual a la artista de Amposta, también poeta y sobre todo activista, Mari Chordà, cuya trayectoria desde los sesenta ha estado siempre vinculada a la reclamación de la emancipación de la mujer.

Entre el centenar de trabajos reunidos en “Mari Chordà… y muchas otras cosas” constan pinturas, esculturas, obra gráfica, textos literarios y documentación; el título de la exhibición, comisariada por Teresa Grandas, se ha tomado justamente de su primer poemario, presentado en 1976 en las Jornades Catalanes de la Dona, al que siguieron Quadern del cos i l’aigua, Locomotora infidel del passat, Umbilicals y No com un so. Algunas de las piezas serán inéditas, como la instalación Úter/Ou (2017-2024), el mural Dissoldre’s 2 (1967-2024) —que se ha integrado en la Colección MACBA— y recreaciones de esculturas móviles interactivas producidas para este montaje, organizado junto al Museu d’Art Modern de la Diputació de Tarragona.

Del mismo modo que no pueden disociarse sus actividades como artista, poeta, escritora y activista, tampoco en la producción de Chordá han de examinarse de manera autónoma imágenes, proyectos de acción social y escritos; en unos y otros, dio cuenta de su talento observador y de su voluntad agitadora, primero ante el contexto político de la dictadura y después en favor del reconocimiento y visibilización del trabajo de las mujeres o de su libertad en la esfera íntima, la que tenía que ver con las relaciones personales y la sexualidad.

Mari Chordà… y muchas otras cosas. MACBA Barcelona, 2024. Fotografía: Miquel Coll

Mari Chordà… y muchas otras cosas. MACBA Barcelona, 2024. Fotografía: Miquel Coll

Aunque se formó conforme a los programas académicos convencionales y atendiendo al panorama artístico de su tiempo, Chordà quiso pronto articular su obra desde un lenguaje propio y escogiendo referentes individuales: estos serían los de la psicodelia y el Pop Art, por más que no podamos enmarcar su producción en esas corrientes. Buena parte de sus creaciones, plásticas y escritas, apelan a la maternidad y al placer sexual; en el caso de sus pinturas, no responden a los cánones figurativos estrictos, en el sentido de que carecen de realismo, pero sí evocan formas ligadas a los fluidos corporales o los órganos sexuales, subrayando su sensualidad y no su lado sórdido. Trataba de potenciarla, además, mediante el empleo de tonalidades planas que evocaban fuerza y vitalidad.

Era común que asociara la artista la creación y la propia actividad sexual y sus indagaciones en el cuerpo femenino las llevó a cabo a partir del propio suyo, desplazando la atención concedida al rostro en el autorretrato tradicional hacia las zonas íntimas, sin pudor y a su vez sin voluntad de obscenidad; ese recurso a una sexualidad que podemos decir exacerbada, y autorreferencial, suponía la autoafirmación de sus propios deseos e inquietudes y también su legitimación de la validez de la libertad y el gozo. Lo lúdico se hace presente, asimismo, en esas esculturas móviles que creó en los sesenta y setenta: juguetes que podían dan lugar a formas cambiantes.

Mari Chordà… y muchas otras cosas. MACBA Barcelona, 2024. Fotografía: Miquel Coll

Después de elaborar aquellas piezas, permaneció un largo periodo ajena a la labor artística, hasta principios de los noventa. En ese momento, comenzó recuperando su producción temprana para, más tarde, abrirse a nuevas líneas de creación: al mundo marino. Representó figuras que llamó cetáceas y, más tarde, espiroquetas, estas últimas concebidas como homenaje a la bióloga Lynn Margulis, que había estudiado los microorganismos que habitan en el Delta del Ebro. Entre las series más recientes que han recalado en el MACBA se encuentra una de fotografía, precisamente subacuática, y la mencionada instalación Úter/Ou.

Al margen de lo plástico, esta exhibición recuerda las otras derivas del compromiso feminista (y con el deleite, en un sentido general, por su carácter subversivo y considerado como derecho) de Chordà: fundó en Amposta Lo Llar, un espacio que funcionó como centro de activación cultural y en el que tenían lugar conciertos, exposiciones y un buen número de actividades. Una vez que se asentó en Barcelona, puso en marcha junto a un grupo de mujeres laSal Bar-biblioteca feminista, un local concebido como lugar de encuentro, apoyo mutuo y de organización colectiva para mujeres; sería el germen de laSal, edicions de les dones, la primera editorial específicamente en España, dedicada a la literatura y el ensayo escritos por mujeres.

El propósito último de las propuestas de la artista, adquiriesen la forma que adquiriesen, era una celebración del disfrute como espacio válido para la disidencia (moral, cultural y social); también de las raíces, que entendió como forma de vida y resistencia.

Mari Chordà. Vulva, 1968. Colección MACBA

Mari Chordà. Llàgrimes, 1966. Colección MACBA

Mari Chordà. Liquids, 1966. Colección MACBA

 

 

“Mari Chordà… y muchas otras cosas”

MACBA. MUSEU D´ART CONTEMPORANI DE BARCELONA

Plaça dels Àngels, 1

Barcelona

Del 5 de julio de 2024 al 12 de enero de 2025

 

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