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Susan Hiller, más allá de la razón

Nacida en Florida en 1940, Susan Hiller se formó en Massachusetts y Nueva Orleans antes de trasladarse, en 1969, a Londres, donde inició su trayectoria artística y donde expuso por primera vez, en 1973. Fue en Gran Bretaña donde mostró en un mayor número de ocasiones su producción hasta su muerte hace cinco años, destacando las exhibiciones que le brindaron el ICA londinense en 1986, la Tate Liverpool en 1996 y BALTIC en 2004; nos referimos a instalaciones realizadas en técnicas mixtas y a proyecciones videográficas en las que expresaba sus sueños y recuerdos y exploraba el trasfondo de los fenómenos sobrenaturales. Aunque sus trabajos llegaron a adquirir muchas formas diferentes, siempre derivaban de un proceso similar de recopilación y catalogación de artefactos y experiencias culturales y trataban de poner de relieve la subjetividad de la percepción y de la imaginación.

En colaboración con la Lisson Gallery, y con el comisariado de Andrew Price, el Museo Helga de Alvear de Cáceres le dedica desde hoy la muestra “A lo desconocido”, que viene a recordar la creencia de la artista en que existen realidades que nuestra configuración mental nos impide percibir, y para las que nuestro lenguaje tampoco encuentra palabras, pero también rupturas excepcionales que logran que determinados individuos puedan aproximarse a ellas. A lo largo de toda su andadura quiso investigar Hiller aquello que escapa a nuestra racionalidad, que se encuentra más allá de lo que sí podemos conocer; ese es el sustrato de las pinturas, esculturas, fotografías, vídeos e instalaciones que podemos ver ahora en este espacio: remiten a la posibilidad de una percepción extrasensorial, a las prácticas de escritura automática (con intenciones distantes a las surrealistas), a diferentes tradiciones de interpretación de los sueños o a ciertas prácticas colectivas destinadas a hacer aflorar lo subconsciente e inconsciente.

Hiller, en realidad, no pretende ni asegurar ni negar la validez de este tipo de fenómenos, sino que presenta al público esas acciones como hechos que ocurren y que vendrían a revelar que no solo lo que somos capaces de entender -racionalizar- es lo que existe y, sobre todo, que el misterio, lo inaccesible, tiene también un peso en la vida de cualquiera. Ante todo, le interesa la incógnita y hacia ella derivó obras ni coloristas ni expresivas, a menudo minimalistas y seriadas. Adoptó el reto de abordar lo teóricamente inapreciable como un compromiso: Me comprometo a trabajar con lo que llamo fantasmas, es decir, con desechos culturales, fragmentos y cosas que son invisibles para la mayoría de las personas pero intensamente importantes para unos pocos: situaciones, ideas y experiencias que nos persiguen colectivamente.

Susan Hiller. Dedicado a lo desconocido. © Fotografía: Museo Helga de Alvear. Tania Castro

Forma parte de esta exhibición la instalación suya con la que la cuenta la Colección Helga de Alvear: Die Gedanken sind frei (Los pensamientos son libres) se inspira en una tradicional canción alemana que tiene su origen en el siglo XVI pero que, en épocas diversas, se ha empleado como himno contra la censura; Hiller quiso lograr una representación escultórica de un centenar de canciones populares que, en diferentes idiomas (hasta un centenar), se relacionasen con episodios de protesta política o social. Las encontraremos reunidas en un jukebox y podremos escoger cuál escuchar, en función de nuestras simpatías políticas o querencias históricas.

Susan Hiller. Dedicado a lo desconocido. © Fotografía: Museo Helga de Alvear. Tania Castro

También ha llegado a Cáceres la que puede considerarse su obra fundamental: Dedicado a los artistas desconocidos. Es fruto de su clasificación, a mediados de los setenta, de cientos de viejas postales que reflejaban olas rompiendo contra las costas británicas; ella nos las presenta como versiones domésticas de las imponentes naturalezas de los artistas románticos, tratando además esas imágenes como piezas artísticas no reconocidas, normalmente fruto del trabajo de autores anónimos (mujeres), que añadían colores a través del pincel. Tiempo después, adquiriría Hiller otras postales de mares envalentonados (Addenda), tomándolas como estudios de lo invisible y como manifestaciones de nuestra mirada ambivalente -entre la seducción y el temor- hacia la naturaleza silvestre.

Susan Hiller. Dedicado a lo desconocido. © Fotografía: Museo Helga de Alvear. Tania Castro

Bajo la influencia de Fluxus y de los surrealistas, y también del feminismo y de la antropología (disciplina que estudió), ideó la autora estadounidense proyectos planteados como investigaciones colaborativas de grupos de personas en torno a los sueños, la telepatía, el automatismo y el aura: Draw Together (1972), Dream Mapping (1974) y What I See (the Aura Series) (1975). Los frutos de esas actividades, en forma de documentación, se exhiben aquí enmarcados junto a sus indagaciones en la escritura automática, a raíz de Draw Together: presente en el espiritismo primero y en diversas técnicas psicológicas después, la artista se valió de ella para ahondar en los límites del lenguaje y en las identidades múltiples; homenajeó, además, a Gertrude Stein, que escribió sobre el automatismo y los estados alterados de la conciencia. Contemplaremos, asimismo, poco conocidas pinturas, fotografías y esculturas de los ochenta planteados a partir de esos trazos teóricamente libres, y en su caso cada vez más cercanos al dibujo.

De aquella década también data El festín de Baltasar, un conjunto de monitores de televisión con llamas parpadeantes y una banda sonora compuesta por varias capas que improvisó Hiller a partir de artículos periodísticos sobre apariciones fantasmales y de los recuerdos de su hijo sobre la obra de Rembrandt así llamada. En los veinte años comprendidos entre 1997 y 2017 continuaría inmersa en lo extraterrenal: realizó la serie From India to the Planet Mars, una recopilación de escrituras y dibujos automáticos que habían desarrollado médiums, amigos, poetas y artistas; también ella misma; en Cáceres los veremos como negativos fotográficos montados en cajas de luz, haciendo referencia a la iluminación del inconsciente.

Susan Hiller. Dedicado a lo desconocido. © Fotografía: Museo Helga de Alvear. Tania Castro

De la oscuridad también parecen brotar los signos imposibles de descifrar que salen a nuestro encuentro en la instalación Viaje al país de los tarahumaras (2007), inspirado en las alucinaciones de Artaud y en los símbolos misteriosos que, en sus viajes, la artista americana ha hallado cincelados en rocas; partiendo de ellos ha analizado vestigios, fragmentos y significados perdidos.

Inquietante resulta la instalación Psi Girls de 1999, compuesta por retazos de películas, cada uno bañado en un color, protagonizadas por niñas capaces de mover objetos con la mente, mientras que Levitations contiene un tributo a Yves Klein y su Salto al vacío, a partir de imágenes de otros desafíos a la gravedad. Una de sus últimas series, Vapours, consta de fotos en las que se hallaron, una vez reveladas, extrañas neblinas y, por último, Auras se inspira en el Retrato del Dr. R. Dumouchel de Duchamp. Cuenta con retratos tomados de la red de personas envueltas en esas luces, no equiparadas aquí a señales fantasmagóricas, sino a metáforas del verdadero yo en la era digital.

Susan Hiller. Dedicado a lo desconocido. © Fotografía: Museo Helga de Alvear. Tania Castro

 

Susan Hiller. Dedicado a lo desconocido. © Fotografía: Museo Helga de Alvear. Tania Castro

 

Susan Hiller. Dedicado a lo desconocido. © Fotografía: Museo Helga de Alvear. Tania Castro

 

 

Susan Hiller. “Dedicado a lo desconocido”

MUSEO HELGA DE ALVEAR

C/ Pizarro, 10

Cáceres

Del 28 de junio al 20 de octubre de 2024

 

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