Galería Antai

Anna Ortiz

NOMBRE: Anna

APELLIDOS: Ortiz

LUGAR DE NACIMIENTO: Worcester, Massachusetts

FECHA DE NACIMIENTO: 1979

PROFESIÓN: Artista

 

 

 

Hemos conocido a Anna Ortiz, nuestra fichada esta semana, a raíz de su participación este año en el programa de residencias artísticas del Centro Cultural Andratx mallorquín, tras recibir un premio con ese fin en la feria Untitled Art Fair Miami el pasado diciembre. Nacida en Worcester y residente en Brooklyn, Nueva York, donde ha presentado buena parte de sus exposiciones, lleva a cabo paisajes de aire surreal y paleta suave que hacen referencia al doble arraigo cultural que conocen muchos estadounidenses de segunda generación (su familia procede de Guadalajara, México); se trata de composiciones que contienen alusiones a la mitología azteca y maya y también a acontecimientos presentes o relacionados con su propia biografía. Podemos decir que la conjunción en su producción de lo viejo y lo nuevo da forma a criaturas a medio camino entre lo recordado y lo imaginario, entre lo que nos resulta familiar y lo que nos es extraño.

Graduada en Historia del Arte en la Universidad de Tufts (Boston), ha cursado másters en Bellas Artes, con especialidad en pintura, en la Escuela del Museum of Fine Arts de esa ciudad y en la Tyler School of Art de la Temple University; se ha formado, además, en L’Ecole du Louvre (París) y en Roma, en el marco de un programa de la propia Tyler School.

Su obra ha podido verse, desde hace casi una década, en un buen número de espacios neoyorquinos: The Buggy Factory Dorado Project, Deedee Shattuck Gallery, Trestle Art Space, la Adelphi University, Transmitter, la Royal Society of American Art, la Proto Gomez Gallery, Art of Our Century, Field Projects, My Pet Ram, Hawk + Hive, la Front Room Gallery, Selenas Mountain, la Huxley-Parlour Gallery, la Monya Rowe Gallery, la Dinner Gallery, la Skye Gallery, la Aicon Gallery, 1969 Gallery o Deanna Evans Projects. Quienes conozcan el panorama creativo de esta ciudad saben que Brooklyn es hogar de una extensa comunidad de artistas encantados de recibir visitas en sus estudios y proclives al intercambio de ideas; Anna es una de ellos. Igualmente, ha participado en residencias, además de en Andratx, en Estremoz (Portugal), Renkum (Holanda) o Hrisey (Islandia).

Pasa esta autora por nuestros Fichados porque queremos conocer mejor las capas sociales e incluso psicológicas de sus pinturas y las lecturas colectivas, o globales, que pueden extraerse de paisajes que no pasan por la mímesis sino por la reflexión: en torno al potencial narrativo de esta disciplina, el presente de todos y la historia personal de la artista.

Anna Ortiz. Sacrificio

Anna Ortiz. Un Paso

Le hemos preguntado por sus inicios creativos, y nos cuenta que su interés por el arte es temprano y que tiene que ver con la influencia familiar: Siempre he dibujado, desde pequeña. Mi abuelo trabajaba como pintor de retratos en México y mí tía también es artista. Cuando vieron que yo también me interesaba por dibujar, me motivaron a dedicarme a ello.

Como apuntábamos al principio, los asuntos en los que más a menudo trabaja en su pintura tienen que ver con la dualidad entre sus raíces y su experiencia estadounidense, con la conjunción de unos orígenes que quedan lejanos y un presente que, de algún modo, los reclama: Por la herencia artística de mi familia y mi complicada relación con México, me concentro en mis obras en conceptos de pertenencia, destino y pérdida. Crecí cerca de mi familia mexicana, pero, después de tiempo, perdimos el contacto. A través de mis paisajes, busco volver a conectar con esta identidad tenue.

En algunas de sus piezas recientes encontraremos deidades: las ha inventado Ortiz, pero partiendo de la mitología mexicana, de las leyendas aztecas, mayas y zapotecas. Ella cuenta con doble nacionalidad, y estas obras podemos interpretarlas como reflejos de un anhelo, el de una identidad que no puede considerar del todo como propia, y como fruto del deseo de compartir su afecto por México con el público de Estados Unidos, especialmente en estos momentos extraños en que la inmigración y la cultura llegados de sur a norte son cuestionados o despreciados.

Reconoce la artista que las incertidumbres y las crisis propias de nuestra sociedad (desde el crecimiento de los autoritarismos hasta las migraciones masivas o el desafío climático) tienen un eco en su trabajo; considera que, si bien no todo arte ha de ser político y comprometido, es perfectamente natural y deseable que los creadores reflexionen sobre estas cuestiones que apelan, además, de manera directa al espectador. La narrativa con la que el momento actual se explique en el futuro depende, en parte, de ello.

Por la herencia artística de mi familia y mi complicada relación con México, me concentro en mis obras en conceptos de pertenencia, destino y pérdida.

Anna Ortiz. La grieta

Anna Ortiz. Arco

Anna Ortiz. Dos agaves

Su técnica constante es la pintura al óleo, por muchas razones: Soy pintora de oleos en tela. Me fascina la pintura al óleo, por su naturaleza seductora, su flexibilidad y su potencia. También me encanta su historia, las connotaciones de su uso y la conversación que permite con artistas del pasado.

En sus composiciones sabemos que se nutre de imágenes que toma en sus viajes a México y que plantea su disposición como si se tratara de puestas en escena: aborda primero el paisaje y sus implicaciones para después considerar cómo este se relacionará con sus figuras, o con la vegetación presente. Suele dibujar primero, para desarrollar bocetos pictóricos después y, como declaraba a maake magazine, se autoimpone que ese proceso dure algunos días: a veces termina dejando a un lado conceptos que no le convencen, en otras ocasiones encontrará la imagen deseada en los ensayos.

Anna Ortiz. Mictlantecuitli

Anna Ortiz. Espejo

Entre sus referentes cita a artistas que le son cercanos: Vivo en Nueva York y mis influencias artísticas son mis contemporáneos. Pintores como Kyle Staver, Jennifer Coates, Jenny Lee y Nat Meade son algunos de los artistas que me motivan a descubrir mi estilo.

Los desgranaremos: Staver es autora de pinturas figurativas, esculturas, relieves y grabados que suelen inspirarse en los mitos y la literatura clásicos y que nos sitúan en un terreno entre contemporáneo y atemporal; en sus últimos proyectos, Coates ha construido un lenguaje abstracto basado en ramas rotas y acumulaciones de puntos y rayas que se ensamblan en paisajes y se disipan en campos atmosféricos; Lee ha centrado su producción en los paisajes marinos, dejándose inspirar por el azul del Océano Pacífico; y Meade ha dedicado su pintura a sugerir las experiencias y emociones que implican las distintas etapas vitales, en relación con las expectativas propias y las ajenas.

Anna Ortiz. Ofrecimiento

Anna Ortiz. El alcanzador

Anna Ortiz. El sonriente

Nos explica Ortiz que su carrera ha experimentado un impulso desde hace dos años: Desde mi exposición individual en Dinner Gallery en 2023 todo se aceleró. La exposición incluyó doce pinturas y una serie de murales de varias montañas muy conocidas de México. Después, en Untitled Art Fair, en diciembre, gané el premio de la feria para venir a CCA Andratx, en Mallorca. Es un honor estar aquí ahora, pintando y reflexionando sobre los últimos años. En este momento estoy en una exposición en Johansson Projects, en Oakland, con dos pintoras que me encantan, Jen Hitchings y Amy Lincoln.

Aquella exhibición en Dinner Gallery se llamaba “Hacia Aztlán” y constaba de obras inspiradas en la arquitectura mesoamericana y en los paisajes de México: hacían referencia al relato del origen de la patria mítica de los aztecas (según el cual los mexicas, escisión de ese pueblo, abandonaron Aztlán a instancias de su dios Huitzilopochtli, para encontrar un nuevo hogar en el Valle de México) y lo enlazaban con la actividad de M.E.Ch.A, Movimiento Estudiantil Chicano de Aztlán, que en los sesenta promovió la unidad y el empoderamiento chicano. Esos episodios históricos quedaban asociados al propio camino de la artista hacia el autodescubrimiento, en evolución constante, como la consideración de cualquier espectador de su propia realidad y de su posible porvenir. Las figuras, a modo de estatuas o botánicas, que incorporaban esos trabajos parecían, de hecho, quedar suspendidas entre lo vivo y lo muerto, en un espacio y un tiempo indefinidos: podrían ser reales, pero no lo son; más bien forman parte de una verdad más amplia que ellas mismas.

Tenemos próximas ocasiones de contemplar su pintura en España: Dentro de poco voy a Ibiza para CAN Art Fair, para participar junto a 1969 Gallery. Tengo también Open Studios aquí en CCA Andratx, el 29 de junio, y en octubre voy a participar en una exposición en MAIA, en CDMX.

Podemos seguir sus pasos en su web (http://www.annaortiz.com/) y en Instagram (@anna_ortizzzzz).

Anna Ortiz. El manojo

The post Anna Ortiz appeared first on masdearte. Información de exposiciones, museos y artistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *