Galería Antai

Anthony McCall, escultura de la luz

La obra del británico Anthony McCall transita entre el cine, el dibujo y la escultura; se inició trabajando en performances que desarrollaba en espacios abiertos y empleando elementos escasos y básicos, como el fuego, para más adelante convertirse en uno de los representantes más sólidos de la vanguardia cinematográfica en su país, de la mano de la London Film-makers’ Co-op.

En 1973, justo el año que decidió establecerse en Nueva York, comenzó la serie de obras por la que mejor lo conocemos hoy: sus instalaciones de luz sólida, que tuvieron como punto de partida la pieza Line Describing a Cone, en la que una forma volumétrica creada a través de luz proyectada evolucionaba lentamente en un espacio tridimensional. En aquellos años su arte no lo tenía fácil para adentrarse en las galerías, y McCall exponía sobre todo en almacenes, que no eran espacios expositivos como tales pero que sí proporcionaban a este tipo de instalaciones la atmósfera adecuada para ser apreciadas, para que se tuviera la sensación de que la luz cobraba cuerpo.

Los espacios en los que, no solo se exhiben, sino que también se desarrollan estos trabajos son un elemento plástico y visual más de sus proyectos: no podemos entenderlos como meros contenedores, del mismo modo, que, hablando de McCall, no podemos comprender el arte como una experiencia estática que no necesite de la participación del espectador. Entrelaza espacio y tiempo, haciendo pertenecer uno y otro a un único instante: el de la contemplación por un tercero.

El Museo Guggenheim Bilbao conmemora el décimo aniversario de su sala, y de su programa, Film & Video (por el que ya han pasado artistas como Christian Marclay, Ragnar Kjartansson, Pierre Huyghe, Diana Thater, William Kentridge, Sharon Lockhart o Marine Hugonnier) lo celebra con una propuesta específica para la ocasión del inglés, afincado en Nueva York: Fracción de segundo, bajo el comisariado de Manuel Cirauqui. Se trata de una nueva experiencia inmersiva en la que se vale de luz proyectada para generar fenómenos potencialmente escultóricos: haces de luz dan lugar a estructuras geométricas y los puntos forman líneas, rectas o curvas, que se entrecruzan en el espacio y que podemos interpretar como dibujos en el aire, como cine abstracto o como escultura minimalista ejecutada con luz sólida y sometida, por esa razón, a variaciones de posición, escala y orientación. La interacción de los espectadores con esta pieza será inevitable, pero no será una conexión al uso: tendrá que ver con la sorpresa y no con la tactilidad.

Fracción de segundo Espejo IV, que así se llama en concreto el trabajo expuesto en Bilbao, es una doble proyección horizontal de luz que incluye dos grandes espejos, otros dos proyectores y pantallas traslúcidas, elementos que generan una división o corte en los dos volúmenes cónicos que articula la luz y que se sitúan simétricamente en la sala, como si buscaran reflejar o multiplicar sus movimientos.

La luz se proyecta, además, a diferentes alturas, causando efectos elípticos y horizontales; además, McCall se ha servido de la animación digital para hacer que las formas giren en el espacio, donde se funden para componer un dibujo lineal consistente en un campo de planos entrecruzados y en espiral.

Las paradojas en la contemplación son notables: las imágenes multidimensionales parecen sólidas, pese a estar hechas de luz, y también parecen inmóviles, aunque cambien repetidamente a lo largo del tiempo. Proponer al público interactuar con estas esculturas de luz en movimiento implica para McCall poner en cuestión el uso de la narrativa, el montaje y la manipulación de los elementos fundamentales de la luz, el tiempo y el espacio en el cine convencional, en el que McCall inició su carrera: Esta obra es parte de una larga serie en la que llevo trabajando más de 50 años. Empecé centrándome en el cine, pero a lo largo de los años me ha interesado también el elemento escultórico y el hecho de que el dibujo siempre está involucrado; e incluso la performance en el sentido de que los visitantes interactúan con ellos mismos además de con la obra.

Se completa la exposición con la presentación de una obra temprana del mismo autor, Miniatura en blanco y negro (1972), en la que un proyector de diapositivas de carrusel de Kodak, muy popular en aquellos setenta, muestra una rotación de 81 diapositivas que producen imágenes negativas en color que aparecen tras mirar una imagen fija durante un tiempo y después mirar un objeto blanco. Veremos además Cortina de humo (2017), un conjunto de fotografías a gran escala que congelan el movimiento de la luz sólida, de modo que nuestra vista puede detenerse a apreciar las texturas de la niebla artificial que se revelan por instantes a través de un haz de luz.

Anthony McCall. Cara a cara, 2018. Fotografía: Darren O’Brien/Guzelian Pictures. Cortesía del artista

 

 

“Anthony McCall: Fracción de segundo”

MUSEO GUGGENHEIM BILBAO

Avenida Abandoibarra, 2

Bilbao

Del 19 de junio al 10 de noviembre de 2024

 

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