Galería Antai

Alexander Grahovsky

NOMBRE: Antonio Alejandro (Alexander)

APELLIDOS: Mateos Pastor (Grahovsky)

LUGAR DE NACIMIENTO: Alicante

FECHA DE NACIMIENTO: 1980

PROFESIÓN: Artista

 

Conocimos a Alexander Grahovsky, nombre artístico de Antonio Alejandro Mateos Pastor, el año pasado, cuando obtuvo el primer premio en el muy consolidado Certamen Nacional de Pintura Ciudad de Antequera por la obra Todos llevamos algún cadáver en el maletero, paisaje poblado de figuras de aire bosquiano que realizaban acciones entre confusas e inquietantes y en el que podíamos detectar referencias a imágenes bien conocidas de la Historia del Arte y, también, efectivamente, un aparente muerto salido de un maletero.

Este artista, formado junto a Luisa Pallarés, Eloy Morales, Alejandro Carpintero o Miguel Gómez Losada, expuso por primera vez en 2012, en el espacio barcelonés Escalera de Incendios, y desde entonces ha presentado muestras individuales en el Diario Información de Alicante, en Anaglifos Art Factory, en el marco del Young Gallery Weekend barcelonés, o en Sara Caso y Navel Art (Madrid), galería esta última con la que se ha sumado en varias ocasiones a la Feria JustMAD; su participación en colectivas le ha llevado a centros como el Espacio Espronceda de Barcelona, el Centro Cultural Moncloa, Espacio75 y Espinasse31 (Madrid) y Linden New Art (Melbourne). Actualmente su obra forma parte de la última exhibición grupal recién inaugurada en la Galería BAT Alberto Cornejo, “Confluencias”.

Además de hacerse con el citado Premio PINTCA de Antequera, Grahovsky ha resultado finalista en las dos últimas ediciones del Premio de Artes Plásticas de la Caja Rural de Jaén y, en 2023, fue seleccionado en el XXXII Premio López-Villaseñor concedido por el Ayuntamiento de Ciudad Real y obtuvo un accésit en el XXVI Salón de Otoño de Pintura de Huelva. Su trabajo forma parte, igualmente, de las colecciones Rucandio y TMF.

Pintor figurativo, este autor se incorpora a nuestros Fichados porque queremos conocer mejor el origen de los motivos que encontramos en sus composiciones y el papel que juega la intuición y el inconsciente en sus procesos; en su statement explica que, antes de comenzar a trabajar, respira hondo, se toma un tiempo, deja a su mirada pasear por la pared y, paulatinamente, empieza a construir las historias que parecen querer contarse.

Alexander Grahovsky. Todos llevamos algún cadáver en el maletero, 2023

Alexander Grahovsky. Seis tristes cisnes, 2024

Nos ha explicado Alexander, sobre sus inicios, que dibujó ampliamente en su infancia pero que su dedicación profesional a la pintura es relativamente reciente: Llevo dedicándome al arte de forma profesional casi cinco años. Es la típica historia del niño que siempre ha dibujado y, en un momento dado, se plantea cómo poder hacer de eso su profesión. A pintar empecé tarde (con 34 más o menos); aunque siempre quise ser dibujante de cómics, encontré en la pintura un canal más personal para expresar o contar lo que quería.

Los temas que pueblan su pintura tienen que ver con nuestros modos de relacionarnos en sociedad y con las extrañezas surgidas de nuestra interacción; como podíamos apreciar en aquel Todos llevamos algún cadáver en el maletero, que ofrecía sus mejores frutos a quien se tomaba su tiempo para observar: Me interesa, sobre todo, cómo nos relacionamos y ordenamos socialmente. Cómo convivimos con las diversas ideas y formas de ver el mundo, que nos presenta situaciones incomprensibles o realidades que no logramos entender.

Y, como también detectamos en esa misma imagen y en muchas otras suyas, las relaciones entre unos y otros grupos de figuras, unos y otros motivos, deberá concluirla el espectador. En su trabajo las interpretaciones nunca son cerradas: En mis obras no hay una lectura correcta y las escenas no tienen por qué estar conectadas entre sí (a priori). La idea es que, partiendo de varias escenas aparentemente inconexas sobre un mismo espacio (o varias figuras y elementos pintados sobre un mismo soporte), las relaciones aparezcan y cada uno encuentre su propia historia.

Alexander Grahovsky. La muerte siempre es buena noticia, 2023

Alexander Grahovsky. Parecía un unicornio pero no, 2023

En sus procesos de trabajo, como adelantamos, juega un papel importante la intuición, en la que confía; sus ensayos son mínimos y se deja llevar por las demandas de las propias imágenes, conjugadas con sus referencias culturales personales. Si apreciamos índices de narratividad, corre de nuestra cuenta tirar del hilo: No hay bocetos previos más allá de un pequeño esbozo de cómo será el paisaje (escenario). Eso es lo primero que traslado al lienzo y, sobre esa imagen muy básica, voy jugando con la colección de referencias, propias y ajenas, que guardo. Como si estuviera jugando con mis juguetes de niño. Las referencias vienen de fuentes muy diversas: las redes sociales, las fotos que tomo de las situaciones u objetos que voy encontrando, el cine, la música, los cómics o las obras de otros artistas, tanto del pasado como contemporáneos.

Es en el momento de la composición donde me dejo llevar por la intuición y, como si de un acto de fe se tratara, confío en que de todo ese caos emergerá una imagen que tenga algo de sentido. Más allá de algún personaje o momento concreto con el que esté obsesionado en ese instante, el plan es que no hay plan.

Esta manera de componer hace que el tiempo quede de alguna manera suspendido. La mirada del espectador puede vagar por el cuadro en diferentes direcciones buscando algo a lo que agarrarse y darle sentido a lo que ve. La repetición de algunos personajes o elementos plantea la pregunta de si estamos viendo diferentes momentos de la misma historia o simplemente historias diferentes. Como ejemplo más claro se encuentra el gato negro, que sobre todo aparece en las obras más corales y llenas de personajes. En estos casos aparece tres veces, dando pie a pensar que puede ser el mismo gato moviéndose por el cuadro o gatos diferentes en lugares diferentes.

Es en el momento de la composición donde me dejo llevar por la intuición y, como si de un acto de fe se tratara, confío en que de todo ese caos emergerá una imagen que tenga algo de sentido.

Alexander Grahovsky. Mi padre fue un ladrón y mi madre una bruja, 2023

Alexander Grahovsky. Un año con los ojos cerrados, 2024

En cuanto a técnicas, dentro de las propias de su lenguaje pictórico, las utiliza diversas; busca las que le aportan libertad: Después de pasar varios años centrado en el retrato más figurativo, en el 2022 empecé a experimentar con diferentes materiales (óleo, sprays, lápices de colores, pasteles al óleo) buscando la manera de trasladar una forma más libre de dibujar y pintar al lienzo. Así es como he llegado a esta manera de trabajar en la que conviven partes más elaboradas con otras en las que me acerco a la abstracción.

En cuanto a sus referentes artísticos, hemos apuntado ya a El Bosco; Grahovsky suma algunos más, presentes como eco en sus modos de ordenar las composiciones: Obras como El Jardín de las delicias, El cordero místico, los retablos de las iglesias o historias ilustradas como Las muy ricas horas del conde duque de Berry son imágenes muy potentes que, de alguna manera, perviven en el inconsciente colectivo y se hacen evidentes en mi manera de componer. Es un todo a la vez en todas partes donde lo cotidiano y lo mágico (aquello que solo puede percibir el espíritu) se encuentran en un mismo plano.

Alexander Grahovsky. El caballero, las amantes, el mago rojo y la serpiente, 2023

El año pasado supuso una suerte de punto y aparte para este autor: Echando la vista atrás, presentar en JustMAD 2023 mi nueva línea de trabajo supuso un punto de inflexión. Dejar de lado la figuración más clásica y que tuviera tan buena acogida fue genial. Me animó a seguir investigando esta forma de componer y el proceso pictórico que había comenzado.

Un proceso que tiene que ver con alejarse de la mímesis y de la búsqueda del virtuosismo técnico: En lugar de buscar una representación exacta del mundo que se presenta ante mí, busco lo que captura mi atención y juego a recrear y deformar la primera impresión, aquella que establece un contacto directo con el espíritu. Es entonces cuando de manera inevitable, el inconsciente (el espíritu) se manifiesta, y ESE jardín se hace presente.

Con el tiempo suspendido, las relaciones y los elementos comunes emergen: pintura, cine, cómics y literatura… Las referencias clásicas y contemporáneas coexisten en el mismo escenario como varias escenas de una obra de teatro surrealista, asemejándose a la aproximación de Hockney con sus habitaciones o a lo que decía Klee del bosque. De esta manera el paisaje parece ensamblarse y desmontarse a sí mismo dejando de ser estático, construyendo historias que parecen querer contarse a sí mismas e invitando al espectador a divagar por el cuadro y encontrar su propio relato.

En esta etapa creativa, el “mal” pintar se convierte en mi principal herramienta para alcanzar la libertad estilística: las primeras manchas coexisten con garabatos y partes más empastadas, mientras que el dibujo a veces es más naif y otras más delicado, todo vale con tal de llegar allí, al lugar que nunca existió, aquel que solo forma parte de mi imaginación.

Podemos seguir sus pasos, aquí: https://alexandergrahovsky.com/

Alexander Grahovsky. En el bosque un claro, 2022

Alexander Grahovsky. La conga imposible, 2023

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