Galería Antai

Martha Jungwirth, el otro gesto vienés

A veces sus obras nos harán acordarnos del Big Bang por su gestualidad casi explosiva y lo vibrante de sus tonos; otras, no quedan demasiado lejos de los parámetros figurativos, porque las fronteras entre estos y la abstracción pueden resultar sutiles para la austriaca Martha Jungwirth.

Una amplia selección de sus pinturas y acuarelas, derivadas del estudio de las formas humanas y animales, de la historia del arte y de sus múltiples viajes, puede contemplarse ya en el Museo Guggenheim Bilbao, en el marco de una retrospectiva, comisariada por Lekha Hileman Waitoller, que revisa la evolución de su trabajo desde mediados de los setenta hasta la actualidad y que, además de con sus telas y piezas sobre papel, cuenta con algunos libros de artista. Se trata de un acontecimiento: es una de las autoras más valoradas en Austria y Centroeuropa desde hace décadas y no recalaba en nuestro país desde que, tan pronto como en 1966 (a sus 26 años), recibiera el Premio Joan Miró.

Muy poco antes había finalizado Jungwirth sus estudios en la Universität für angewandte Kunst de Viena, donde comenzó a dar forma a una producción que no ha sido uniforme pero que se ha centrado en la construcción de un lenguaje abstracto y personal en el que, frente a la supuesta frialdad de la geometría y las paletas austeras, tuvieran cabida lo visceral y subjetivo, las emociones. Esas son las notas comunes a piezas que, por lo demás, parten de referencias muy diversas: desde el autorretrato al paisaje, de la pandemia a los incendios en Australia.

Martha Jungwirth. Aquí y ahora y nunca más, 1982-1983. Centre Pompidou, París

Pese a su energía y sus trazos aparentemente rápidos, no interesa a esta autora apropiarse de lo fugaz, sino más bien condensar memorias y experiencias, mostrar que nuestra percepción de lo real puede ser limitada y que la pintura puede ampliarla y profundizarla cuando parte del inconformismo. El suyo se manifiesta también en los soportes: papel de estraza, cartón, libros de contabilidad y otros materiales inesperados que aportan vida previa, bordes gastados y manchas; es decir, caos, una estética parcialmente azarosa que no salió de su mano y que dialoga con los espacios ordenados de sus exposiciones.

Estructurada cronológicamente, esta antología se inicia con sus primeros dibujos de gran formato, de la serie Indesit, en los que representó objetos cotidianos, explorando ya su posible introducción en la abstracción; también con retratos individuales y grupales que podemos entender como piezas de transición hacia su empleo exclusivo de acuarelas y óleos. Aunque pueda resultar extraño al referirnos a una artista fundamentalmente abstracta, a ese género del retrato ha regresado en varias ocasiones, fusionando lo antropomorfo con pinceladas muy vivas y expresivas: busca captar esencias a través de estas y de los colores, esquivando todo rasgo mimético.

Martha Jungwirth. Sin título. Serie Indesit, 1976. Wien Museum

En cuanto a sus paisajes exteriores, estos, como dijimos, se basan en su experiencia viajera, sobre todo desde los setenta; en su lectura de obras literarias clásicas o su análisis de la historia de la arquitectura. Nuevamente, no trata de recrear lugares concretos, naturalezas con ubicación, sino de ofrecer una respuesta emocional a los mismos, aunando estética abstracta y formas identificables para subrayar lo que estas composiciones tienen de nexo entre el exterior y el pensamiento interno, entre el mundo y la individualidad.

Martha Jungwirth. Cuarto Vacío. Serie Yemen, 2005. Colección particular. Cortesía de la Galerie Krinzinger y de Martha Jungwirth

En las más recientes pinturas de Jungwirth llegadas a Bilbao encontraremos, por su parte, animales: tienen que ver con la actualidad y con su inquietud por el cambio climático. Una de sus últimas series se titula Australidelfos (Australidelphia) y consta de imágenes de mamíferos marsupiales australianos cuyas características, en algunos casos, no han variado apenas desde tiempo prehistórico. Además de mirar con ternura a esta especie, en estas obras Jungwirth vuelca reflexiones sobre los devastadores incendios que asolaron este país hace un lustro, y que causaron muchas víctimas en la fauna; los tonos rosa, rojo, marrón y negro hacen alusión a esa violencia.

Un último grupo de pinturas en la exposición lo constituyen obras inspiradas en las de artistas anteriores a la austriaca, como Richard Gerstl, Frans Hals y Oskar Kokoschka y, en años más cercanos, Francisco de Goya y Édouard Manet; propone desviaciones agresivas sobre los originales a partir de su propio lenguaje, jugando con la materialidad de las piezas y equilibrando sus pinceladas gestuales con el vacío, los espacios abiertos.

Martha Jungwirth. Sin título. Serie Australidelfos, 2020. Colección particular, Londres. Fotografía: Charles Duprat

Martha Jungwirth. Bucéfalo, 2021. Nicoletta Fiorucci Collection. Fotografía: Lisa Rastl

Martha Jungwirth. Sin título. Serie Édouard Manet, El espárrago, 2023. Thaddaeus Ropac Gallery. Fotografía: Ulrich Ghezzi

 

 

Martha Jungwirth

MUSEO GUGGENHEIM BILBAO

Avenida Abandoibarra, 2

Bilbao

Del 7 de junio al 22 de septiembre de 2024

 

 

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