Galería Antai

Javier Ruiz

NOMBRE: Javier

APELLIDOS: Ruiz

LUGAR DE NACIMIENTO: La Carolina, Jaén

FECHA DE NACIMIENTO: 1989

PROFESIÓN: Artista

 

 

Hace algo más de dos años que conocimos a Javier Ruiz, nuestro último fichado: a principios de 2021, presentó en Barcelona, en Víctor Lope Galería de Arte, “Hasta donde sé”, muestra compuesta por un conjunto de pinturas dedicadas a escenas de sustrato quizá cotidiano, pero filtrado por visiones internas, oníricas, a veces tempestuosas: podían remitir a aquello que a muchos nos ocurre sin que prestemos demasiada atención (María Valcárcel, en el texto de la muestra, se refería a finuras diarias). En algún caso, podían adquirir el rol de recuerdos, pero silenciosos o bordeando lo inconsciente; aparecían en sus composiciones figuras cuyo rostro se nos ocultaba, descontextualizadas al sumirse en paisajes de aire ensoñado.

Ruiz comenzó a estudiar Diseño Gráfico en Jaén en 2007 para después realizar los Estudios Superiores de ilustración en Madrid y formarse, por último, en Los Ángeles, en pintura y teoría del color. Hace tres años se trasladó a Ámsterdam, y su experiencia en la capital holandesa tiene mucho que ver hoy con la expresividad de su pintura. Otras muestras individuales las ha ofrecido en la Fundación Antonio Gala de Córdoba, la Sala Juan Francisco Casas de La Carolina, The Curators Room (Ámsterdam), la Droste Gallery berlinesa y Tuesday to Friday (Valencia), mientras que sus colectivas le han llevado de nuevo a algunos de esos espacios (The Curators Room y Droste) y a Collective Space (Ámsterdam) y Plan X (Milán). Además, desde hace un par de años, hemos podido encontrar su trabajo en citas como ESTAMPA, CAN-Art, Urvanity, Sydney Contemporary o la feria alemana KIAF; en 2010 resultó ganador del certamen La Rural y, en 2015, de la Bienal de Pintura Deportiva de Burgos.

Este autor jienense se suma a nuestros Fichados porque queremos saber más de la vertiente poética de su obra y de su trabajo a partir del gesto: las emociones constituyen la base de sus pinturas, por más que algunas puedan interpretarse como naturalezas muertas o que muchas de sus escenas se inserten en paisajes equilibrados. Siempre figurativas, sus imágenes pueden entenderse como escenografías de comportamientos humanos, de instintos y pulsiones.

Javier Ruiz. Bailaremos al son de nuestros fantasmas

Hemos preguntado a Javier por sus comienzos; nos explica que su atención al arte siempre estuvo presente, primero en forma de observación, aunque probablemente en su juventud temprana pudiera ser más consciente de ella: Desde una perspectiva romántica, podría decirte que empecé a trabajar como artista en el momento en que, de pequeño, me acerqué a observar detenidamente el detalle de una pintura que mis abuelos tenían colgada en el pasillo de casa. Creo que ahí, en ese momento y de manera completamente inconsciente, te das cuenta de que quieres contar cosas y que la pintura es la herramienta. Sin embargo, si lo cuento desde el raciocinio, supongo que fue en la adolescencia y de una manera completamente orgánica. Nadando entre el desconcierto propio de esa edad y una querencia y cualidades hacia lo artístico ineludibles.

Javier Ruiz. Como familia fuimos felices

Parafraseando al comediante romano, nada humano le es ajeno: vida, muerte, pasiones, heridas, deseo y miserias; unos y otras las lleva a pinturas que podemos entender como escenas en un sentido teatral o como ventanas al mundo. Nos habla de los asuntos fundamentales de su obra: El ser humano en toda su extensión; relaciones, contexto, culturas y su comportamiento en base a todo esto. El juego, de todas maneras, no está solamente en las escenas y personajes que pinto, sino también en la interpretación que el observador da a estas, pues una misma imagen puede llevar a dos personas diferentes a sitios completamente opuestos y creo que esto es muy interesante porque habla mucho de quien mira.

Javier Ruiz. Fotografía: Ana Larrazábal

La pintura siempre ha sido su medio expresivo; también el dibujo: es aquel en el que surge su obra de manera natural. Opta por pequeños y grandes formatos en lugar de por los medianos; la razón tiene que ver con nuestra percepción como espectadores o actores: Aunque no descarto en un futuro muy próximo abrir fronteras hacia la escultura y la instalación, por ahora estoy muy centrado en la pintura. Óleo sobre lienzo o papel y el dibujo como soporte previo a esto. Es un lenguaje que me nace de una forma muy primaria.

Las medidas de los formatos en los que me encuentro más cómodo varían, pero siempre están sujetos al pequeño o gran formato. El pequeño funciona como una ventana a la que asomarse y ver lo que está ocurriendo a lo lejos, te sitúa como mero espectador. El gran formato, sin embargo, te hace partícipe de la escena. Eres o puedes sentir que eres un personaje más. Tienes la capacidad de interactuar con el resto.

En sus telas, además, no es necesario el detalle para sugerir lugares o actitudes: la ambigüedad es valor, porque permite infinitos matices y espacio para los símbolos. Más que de figuras referenciales, su obra se nutre de sus propias vivencias y de sus experiencias culturales: Realmente mi trabajo se alimenta en buena medida de lo experiencial, de mi parte personal; lo que vivo, lo que siento y lo que padezco. La mezcla de estas vivencias con el cine, el teatro, la lectura o los memes de Instagram es lo que genera todo.

Podría hacer un lista de nombres propios a los que sigo actualmente, pero carece de sentido puesto que estos están supeditados al momento en que estoy escribiendo esta entrevista. Sigo a artistas o autores desde hace muchísimos años, pero no tienen necesariamente que afectar a mi trabajo de una forma directa.

Javier Ruiz. La ceremonia de los incompletos I

Entre sus principales proyectos hasta la fecha, cita Javier los que presentó en Urvanity y Tuesday to Friday: Para mí lo son todos, principalmente porque la dedicación y el trabajo son siempre los mismos. No obstante, si tengo que concretar, podría hablar de dos con los que estoy especialmente contento; el primero fue el proyecto que hicimos para Urvanity Art Fair, un solo project propuesto por la Galería Victor Lope y comisariado por Victoria Rivers; fue un proyecto que funcionó muy bien y conectó muchísimo con el público, y en cuanto a ventas, que son importantes siempre, fue perfecto. El segundo, y a la vez más reciente, es el solo show en la galería valenciana Tuesday to Friday. Creo que hemos conseguido una exposición delicada y muy íntima de bodegones con flores en óleo sobre papel. Hemos tenido una muy buena acogida y con sold out en la primera semana.

Javier Ruiz. La ceremonia de los incompletos IV

Javier Ruiz. La ceremonia de los incompletos III

Se trata, en unos y otros casos, de imágenes donde conviven lo cercano y lo extraño en equilibrio, la acción y la soledad, la armonía derivada de una naturaleza plácida y la inquietud surgida de las situaciones en las que las figuras aparecen envueltas, algunas veces irreverentes, puede que derivadas de evasiones internas: pesadillas, dobles, sueños cuyo significado quizá nunca comprendamos del todo.

Sus próximas muestras serán internacionales: Estoy centrado en todo lo que viene el próximo año, que es fuera de España. En enero tengo un solo show en la Galería Plan X en Milán y en mayo en Piermarqt, Australia. Ambos proyectos continúan abordando la evolución de la existencia humana dentro del paisaje, pero yendo un paso más allá: la pintura comienza a ser aún más protagonista y parece que las formas comienzan a tomar las riendas de las historias…

Podemos seguir los pasos de Javier, aquí: www.javierruizstudio.com

Javier Ruiz. Salto de fe

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