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Chema Madoz y la imagen que no se agota

Dos años después de su última individual en la Galería Elvira González de Madrid, Chema Madoz regresa a esta sala para presentar una treintena de fotografías recientes en las que se ha valido de objetos recurrentes en su producción y de otros nuevos (libros, velas, cuchillos, plumas o lámparas) a la hora de continuar investigando tanto el potencial evocador de esos enseres, muchas veces cotidianos, como la capacidad de la imagen de albergar misterios y no agotarse en sí misma y en su primera contemplación.

Datan estos trabajos de los últimos dos años, podremos contemplarlos en el marco de Apertura Madrid Gallery Weekend y hasta el final de octubre, y en ellos el madrileño continúa apelando a la intuición y la capacidad imaginativa del público para convertirlo en cómplice de sus metáforas interpretativas, a menudo con más de una lectura, y de sus juegos de lógica. El procedimiento es el habitual en el conjunto de su trayectoria: ha trabajado en blanco y negro, descontextualizando determinados utensilios para concederles significados nuevos (en sus comienzos, fueron sus referentes los ready-mades de Duchamp y el surrealismo).

Algunas de estas composiciones podrán generar inquietud, muchas aluden al deseo humano de escapar o resistir y es muy frecuente en sus propuestas la presencia fundamental de la idea de lo lúdico, y de las partidas suspendidas o trucadas. En suma, cada una de estas escenas supone una invitación a que el espectador mire de otra manera, a que se sienta interpelado por lo muy próximo y lo lleve al terreno de su subjetividad, encontrando lo que hay en su entorno de inesperado y de latente.

Chema Madoz. Sin título, 2022 © Chema Madoz, Cortesía Galería Elvira González

“Las reglas del juego” se llamó precisamente la extensa individual que brindó a Madoz la Sala Alcalá 31 de la Comunidad de Madrid en 2015; desde entonces no ha dejado este autor de buscar la sensualidad en lo utilitario, lo subversivo en lo ordinario y también las opciones múltiples en lo teóricamente unitario.

La elaboración de sus fotos es aparentemente sencilla, pero todo en ella es meticuloso: el tamaño y el peso de los objetos escogidos se determina con precisión; también la escala a la que se nos muestran. Modificando o acentuando algunos de sus rasgos se abre un mapa de posibilidades numerosísimas, pero esa resolución formal muy cuidada no ha de anular la noción de que lo material es reflejo de lo pensado, dado que el objetivo último del artista es retratar ideas abstractas, pensamientos, no realidades.

Comienza ejecutando bocetos previos sintéticos y a lápiz para diseñar después composiciones ordenadas que, contra la opinión se críticos y galeristas, no quiere exponer como construcciones escultóricas, sin el filtro de la fotografía, al entender que no conforman obras acabadas. La toma de la imagen constituye, para él, la fase puramente creativa, la etapa en la que lo dado se convierte en algo distinto, un ente con sensibilidad propia (en perlas si hablamos de gotas, en correas si hablamos de reglas, etc).

Chema Madoz. Sin título, 2022. Galería Elvira González

Chema Madoz. Sin título. Galería Elvira González

Chema Madoz. Sin título. Galería Elvira González

 

 

Chema Madoz

GALERÍA ELVIRA GONZÁLEZ

c/ Hermanos Álvarez Quintero, 1

Madrid

Del 13 de septiembre al 28 de octubre de 2023

 

 

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